Vocaciones
TRADUCTOR
martes, 6 de junio de 2017
jueves, 25 de mayo de 2017
La Previa de Pentecostés
Con un título muy llamativo, los jóvenes de nuestra Prelatura se preparan para lo que promete ser una jornada intensa, jovial y alegre.
La previa de Pentecostés, es una invitación a participar de la gracias de conmemorar la venida del Espíritu Santo en su Iglesia primera el 3 de Junio de 2017.
Desde la Pastoral de Jóvenes la noticia resonó en los correos electrónicos y wathsapp de todas las parroquias que integran la Prelatura de Cafayate, como una invitación cálida a vivir esta fecha particular del calendario Cristiano; en un lugar excepcional, tan particular como conocido para nosotros: la querida Cafayate, sede central de todo el territorio prelaticio.
Esto no es todo, los chicos, como nos gusta decirles desde el afecto mas hondo de nuestro corazón, se preparan para hacer lío del bueno. Se animan y retan a esta sensación de que todo lo referido al mundo jóven deja a tras a los mayores, pues no, en su cordial invitación quieren incluir a todo aquel que desee de corazón vivir una jornada intensa con el espíritu joven y la capacidad para dejarse llevar por la generación de los que hacen lío, para el bien del corazón de la iglesia. Te desafían a que aceptes con todo el ímpetu del corazón lo que es capaz tu espíritu comprometido por Dios al trabajo en su viña.
Nosotros nos queremos hacer eco de ese hermoso ímpetu del llamado del Señor a vivir esta previa con el corazón dispuesto a la venida del Espíritu Santo; en este nuevo momento, en este humilde lugar, no tan distante de aquella Jerusalem donde convocó a los doce a los decidió donar su Amor. No te achiques, ese amor sigue derramándose una y otra vez, vení y ayudemos a que todas las cosas vuelvan a ser nuevas.
video invitación
Anímate, acércate a tu Parroquia que nosotros te esperamos.
La previa de Pentecostés, es una invitación a participar de la gracias de conmemorar la venida del Espíritu Santo en su Iglesia primera el 3 de Junio de 2017.
Desde la Pastoral de Jóvenes la noticia resonó en los correos electrónicos y wathsapp de todas las parroquias que integran la Prelatura de Cafayate, como una invitación cálida a vivir esta fecha particular del calendario Cristiano; en un lugar excepcional, tan particular como conocido para nosotros: la querida Cafayate, sede central de todo el territorio prelaticio.
Esto no es todo, los chicos, como nos gusta decirles desde el afecto mas hondo de nuestro corazón, se preparan para hacer lío del bueno. Se animan y retan a esta sensación de que todo lo referido al mundo jóven deja a tras a los mayores, pues no, en su cordial invitación quieren incluir a todo aquel que desee de corazón vivir una jornada intensa con el espíritu joven y la capacidad para dejarse llevar por la generación de los que hacen lío, para el bien del corazón de la iglesia. Te desafían a que aceptes con todo el ímpetu del corazón lo que es capaz tu espíritu comprometido por Dios al trabajo en su viña.Nosotros nos queremos hacer eco de ese hermoso ímpetu del llamado del Señor a vivir esta previa con el corazón dispuesto a la venida del Espíritu Santo; en este nuevo momento, en este humilde lugar, no tan distante de aquella Jerusalem donde convocó a los doce a los decidió donar su Amor. No te achiques, ese amor sigue derramándose una y otra vez, vení y ayudemos a que todas las cosas vuelvan a ser nuevas.
video invitación
Anímate, acércate a tu Parroquia que nosotros te esperamos.
miércoles, 5 de abril de 2017
VIA CRUCIS VOCACIONAL
Oración inicial
Padre lleno de amor y misericordia que nos has enviado a tu Hijo para
librarnos del pecado y de la muerte a través del doloroso camino de la Cruz, te
pedimos imitarlo y seguirlo en ese mismo camino, de tal manera que respondiendo
a la vocación que nos das, podamos entrar en el Reino de los Cielos. Amén
1.
Jesús
condenado a muerte
Guía:
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos:
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Pilato se lava las manos para mantener su buena posición y
entrega a Cristo para ser crucificado.
Lavarse las manos es eludir la propia responsabilidad y es
lo que hacemos cuando no queremos hacernos cargo de nuestra vocación. Nos
lavamos las manos, cuando Dios, a través de la oración, o de situaciones, o de
personas, nos pide algo y no queremos asumirlo. Haciendo eso no solamente somos
inmaduros, sino que dejamos a muchos Cristos solos. Por ejemplo, quien no asume
su vocación y su responsabilidad de padre o madre deja un hijo/a abandonados,
quien no reconoce su vocación sacerdotal o religiosa abandona a la gente a que
ande como oveja sin pastor, quien no asume el compromiso del amor de pareja
está abandonando a Cristo en la persona de quien debiera ser su esposa o su marido
y eso incluso conviviendo bajo el mismo techo, quien siendo casado/a no cuida
su matrimonio, también abandona a Jesús, quien hace mal su trabajo deja a su
pueblo y familia sin desarrollo, quien ante las necesidades de la sociedad
civil o religiosa sólo critica sin comprometerse, se está lavando las manos.
No nos lavemos las manos, asumamos nuestra responsabilidad
y vocación.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
2.
Jesús
carga con la cruz
Guía:
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos:
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús, al contrario de Pilato, asume su vocación de
reconciliar la humanidad con Dios, cargando sobre sí la Cruz.
La vocación de salvar al mundo del pecado y llevarlo al
Reino de Dios que tiene Cristo benefició y seguirá beneficiando a millones de
hombres y mujeres en toda la historia, entre los cuales nos contamos nosotros
mismos.
Favorecer a otros es una característica típica de toda
vocación, la de Jesús y aquella que recibimos cada uno de nosotros. No puede
ser vivida de manera egoísta como si fuera algo que solamente es para el éxito
personal. Es algo que debe ser compartido por otros y ofrecido al prójimo.
La vocación de reconciliar al mundo con Dios le dio a Jesús
una alegría muy íntima y profunda, pero también le dio la Cruz. Por eso, la
vocación que Dios nos dio, la sacerdotal, la matrimonial, la laical o la
religiosa, tiene junto al gozo su cuota de dolor. No todo en la vida son
placeres, lujos o triunfos y quien quiere vivirla así, no la ha encarado bien.
Habremos de saber aceptar las cruces, los dolores, las responsabilidades, los
trabajos y fatigas en nuestro camino vocacional si queremos que nuestra
felicidad sea auténtica y no una máscara sonriente. Son sacrificios hermosos si
los vivimos al estilo de Jesús, siguiendo sus huellas, que nos llevarán a
nuestra madurez y nos abrirán al gozo de la Resurrección en el Reino de Dios.
No esquivemos la Cruz.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
3.
Jesús
cae por primera vez
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Seguir una vocación no es sinónimo de ser perfectos o
indoblegables. No debiéramos asombrarnos que a veces nos sintamos cansados o
hayamos caído y no hayamos sido coherentes con ella.
En el camino vocacional podemos caer, como Jesús en el Vía
Crucis. Sin embargo, lo grandioso del Señor en el camino del Calvario no fue no
haber caído, sino haberse levantado. Porque en realidad la incongruencia mayor
que podemos tener los cristianos en nuestra vida laical, consagrada o
sacerdotal, no es no haber pecado, sino no haber tenido la humildad de
reconocer el error, no haber pedido perdón a Dios y al prójimo que
perjudicamos, no haber hecho algo por remediar el mal cometido y no haber
seguido caminando hacia delante. Esa sería la verdadera y peor incoherencia en
nuestra vida de cristianos, porque comportarse así y quedarse caído en el
pecado o en la maldad, significaría dudar de que Cristo tenga la capacidad de
perdonarnos, levantarnos y fortalecernos y eso es traicionar nuestra vocación
cristiana.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
4.
Jesús se encuentra
con su Madre
Guía:
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
La Santísima Virgen María en la vida cristiana es necesaria
como lo fue en el Vía Crucis.
Su mirada fijándose en los ojos del Salvador pacificación y
fortaleza para Él. Hubiera sido imposible ese camino amargo sin la dulzura de
María que lo seguía y estaba allí.
Nuestro camino vocacional no es otra
cosa que el seguimiento del Señor. Sepamos recurrir a la Virgen Santísima,
sabiendo que es Dios quien la quiso y la puso allí. Ella está siempre dispuesta
a presentarse en el dolor más terrible que tengamos. Por eso San Bernardo aconsejaba.
"¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme,
arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las
tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta
Estrella, invoca a María!.
"Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, llama a
María.
"Si eres agitado por las ondas de la soberbia,
si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación, mira a la Estrella,
llama a María.
"Si la ira, o la avaricia, o la impureza
impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.
"Si, turbado a la memoria de la enormidad de
tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la
idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la
tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.
"En los peligros, en las angustias, en las
dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se
aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te
desvíes de los ejemplos de su virtud.
"No te extraviarás si la sigues, no
desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiende
su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si
es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara.
5.
El
Cireneo ayuda a llevar la Cruz
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
El Evangelio de Marcos cuenta que, como
pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba
del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús
(15,21)
No se dice más de él. Si el Evangelio recuerda su nombre y los de sus hijos, sería
muy conocido en la primera comunidad cristiana. Probablemente habría
testimoniado ante ella sobre aquellos hechos.
Cuánta bendición habrá llevado a su casa desde aquel encuentro. Este
hombre trabajaba en el campo, sabía de fatigas laborales, de penurias económicas,
del trato con su mujer, de los problemas con los hijos.
Para ayudar a su Hijo Dios contó con Simón, con su carácter, sus
ocupaciones y hasta su fuerza viril y no perdió nada de esto por haber auxiliado
a Cristo.
Los varones debiéramos prestar atención a esto. Nos cuesta comprometernos
con Dios y con la Iglesia, incluso a veces con la madre de nuestros hijos y con
los hijos mismos. Hay quienes sienten que estar en una parroquia, tratar sin
violencia a la mujer y participar de la educación de los hijos, quita entereza
varonil. Precisamente es en esto donde se comprueba si se es hombre de verdad y
no un cobarde que se engríe tras los gritos, los golpes, el alcohol, los
insultos y la indiferencia.
Ser varones al estilo del Cireneo es nuestra vocación de ser
capaces de brindar un hombro para llevar las cruces de los hijos, las madres,
la sociedad entera, de la Iglesia, de Cristo.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
6.
La
Verónica limpia el rostro de Jesús
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
La Verónica salió al encuentro de Cristo en el Vía Crucis a
pesar de todo y le limpió el maltratado rostro.
Físicamente hablando el rostro es lo más característico de
una identidad. Señala quién es uno.
Nuestra vocación es como un rostro espiritual que muestra
quiénes somos y quiénes debemos llegar a ser para nosotros mismos y para los
demás. Sí, porque un ser humano no se define solamente por una apariencia
física, sino por una tarea realizada en la historia para provecho propio y
ajeno.
En el camino de la vida, como en el de la Cruz, el maltrato
del mundo puede ser tan feroz que la misión para la que Dios nos quiere se haya
desfigurado y ya no se sepa para qué se está en la tierra, ni el bien que se puede
hacer, ni el valor que uno tiene, ni lo que se puede brindar. Puede que la
maldad que se nos haya pegado en el alma sea tan grande que no sepamos a qué
nos llama Dios, cuál es nuestra vocación.
Benditas aquellas personas que, con un buen concejo, un
buen ejemplo e incluso con un dulce y penoso reproche, nos vuelven al camino.
Nos limpian el rostro, nos refrescan la memoria para recordar la grandeza a la
que nos llamó Dios.
Benditos nosotros mismos, si nos dejamos ayudar por ellas y
si nos decidimos a sumarnos a esta gente con humildad, prudencia, sabiduría y
mucho tacto para re-encaminar a quien ha perdido el rumbo.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
7.
Jesús
cae por segunda vez
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Si caminamos como Jesús, siendo sus discípulos, las caídas
están al orden del día. Si no caminamos puede que no caigamos, pero eso es
traicionar el camino y a Cristo que camina.
Muchos de nosotros no arriesgamos un camino vocacional por
temor a caer, a fracasar, a que se nos rían. A veces también posponemos
nuestras decisiones porque queremos estar totalmente seguros y no equivocarnos.
Y otras veces no encaramos una vocación por no querer aprender o no soportar que
algo no salga como queríamos. Así, no sólo podemos frustrar un trabajo o una
profesión, sino toda una orientación en la vida. Por ejemplo, hay quienes no se
plantean una vocación consagrada o sacerdotal o quienes no toman el compromiso
de la vida matrimonial, o no asumen un servicio a la comunidad, por temor al
fracaso, o al contratiempo en el proyecto de vida.
La vida es un riesgo y Cristo en el camino del Calvario nos
enseña a tomarlo, incluyendo sus caídas. Quien no lo toma está fracasando.
Los seguidores de Jesús Maestro, siguen sus pasos, son
pasos que avanzan, arriesgan, encuentran dificultades, imprevistos, caen, pero
se levantan y continúan. No persiguen el éxito ni la admiración de los demás,
sino que buscan el bien de todos y la gloria de Dios. En eso consiste toda
vocación.
Atrevámonos a caminar y cuando caigamos, sepamos
levantarnos con la fuerza de Dios, porque lo que cuenta es avanzar. Solo los
que avanzan en él entran en el Reino de los Cielos.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
8.
Jesús
consuela las mujeres de Jerusalén
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres,
que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas,
les dijo: «¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes
y por sus hijos. (Lc. 23,27-28)
La condición de mujer es por sí
misma una vocación. Las capacita para dar lugar a otro. No en vano Dios las facultó
para que en sus entrañas hubiera lugar para alguien. Por eso quien dice mujer,
dice vida. En hebreo Eva se parece al verbo vivir.
Nuestro mundo muchas veces
pretende oponer la maternidad a la profesionalidad, o a la belleza, o a la
libertad femeninas. Si las mujeres cayeran en este engaño privarían a la
humanidad de su aporte exclusivo para que siga siendo humanidad. Por eso Jesús
les pide que lloren, pidan por sus hijos, que cuiden de ellos. Eso las hace
madres.
La maternidad no impide la
realización de la mujer, al contrario le da un valor propio que perfuma su
belleza, su libertad, su trabajo y su profesionalidad. A demás es necesario
que en la cultura, el trabajo y hasta en
la Iglesia esté el aporte de la mujer, porque sin ella todo está incompleto. De
allí que es tan necesario que las mujeres puedan acceder a la vida profesional
y laboral, que sociedad y familia se comprometan a ello para su propio bien y
se las promocione, sin que por ello pierdan su ser maternal.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
9.
Jesús
cae por tercera vez
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Jesús tras su tercer caída se puso de pié porque tenía
clara conciencia de su vocación y sabía que solamente Él podía cumplirla. Esa
era la Voluntad del Padre y el sentido de su vida.
Dios tiene un plan para que lleguemos a ser auténticamente
felices, pero pasando por la Cruz, el dolor, el sacrificio, la renuncia. Quien
sigue al Señor en esto, llega con Él a la gloria de la Resurrección. Llegar ahí
es nuestra finalidad, el sentido de la vida cristiana, nuestra vocación.
Por eso, si todavía no tenemos un proyecto de vida, o si lo
hemos perdido debiéramos cuestionarnos qué quiere Dios de nosotros, de qué nos
hizo capaces ¿Será voluntad de Dios que sea sacerdote? ¿Querrá que me una en
matrimonio? ¿Me pedirá que me consagre totalmente a Él? ¿Cómo quiere desempeñe
mi trabajo, o mi profesión, o mi servicio a la comunidad? ¿Será voluntad de
Dios que viva como vivo? ¿Me estará pidiendo que mejore? Respuestas a preguntas
como estas van desvelando el sentido de una existencia. Van mostrando una
vocación.
La clara conciencia de que mi vida no es una casualidad, ni
es para hacer lo que se me ocurra, sino un proyecto de Dios es lo que me dará
la fuerza de Cristo para ponerme de pié y seguir hasta el final, incluso a
pesar de haber caído, sin entregarme a la indiferencia, al abandono, a la
mediocridad.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
10.
Jesús
es despojado de sus vestiduras
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Jesús despojado no hace nada para retener sus vestiduras o
recuperarlas de los soldados. Muestra así su espíritu de pobreza, su total
obediencia a la voluntad del Padre. Su cuerpo, expuesto a la mirada de todos,
sin ostentaciones, ni pretensiones de placer descubre su castidad. Pobreza, castidad
y obediencia son los concejos evangélicos que Cristo ofrece a quienes quieren
seguirlo más de cerca consagrándose exclusivamente a Él y al Reino de Dios,
haciéndose religiosos/as, monjes/as, laicos/as consagrados en el mundo, siendo
vírgenes consagradas o ermitaños en soledad.
Consagrarse especialmente a Dios no es fruto de los
desengaños de la vida, ni de la baja autoestima, sino la donación total de sí
mismo a un amor que supera todas las ambiciones y proyectos. Por eso quien
tiene esta vocación se desprende de todo, sin exhibiciones, ni apegos, como
Jesús y acaba perteneciéndole solamente al Señor. Eso por sí solo es fuente de
alegría en esta tierra y en la eternidad.
Es cierto que no todos comprenden esto. Ya lo había dicho
Jesús: No todos entienden este lenguaje, sino sólo
aquellos a quienes se les ha concedido (Mt 19, 11), pero sepamos aceptar que algunos de
nosotros pueden ser llamados a vivir así. No nos sumemos a quienes se burlaron
aquel despojo de Cristo, riéndonos de sus deseos, ni les hagamos difícil
aquello que puede hacerlos felices. Por otro lado, y sobre todo los más
jóvenes, no se nieguen a escuchar el
llamado de Jesús a participar en su desprendimiento.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
11.
Jesús
es clavado en la Cruz
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Antes que las heridas causadas por los clavos, la
flagelación y la coronación de espinas comenzaran a derramar Sangre, Jesús ya
la había entregado en la Última Cena. Ella había sido un anticipo real de lo
que sucedería después en el Calvario y había sido confiada a los Apóstoles
(Cfr. Lc 22,19). Desde entonces sus sucesores los Obispos y sus sacerdotes,
ayudados por los diáconos, actualizan la misma Cruz de Jesús millones de veces
en cada Misa. Ellos aseguran diariamente el acceso al Calvario e incluso la Comunión
con el Señor que se ofrece por el perdón de todos. Por eso Dios nunca dejará de
despertar esta vocación en los corazones escogidos por Él, sin que lo merezcan.
Pero el sacerdote no solamente oficia la Misa, sino que
Jesús quiere identificarlo consigo mismo en la Cruz donde pide: Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen (Lc 23, 34) Por eso el cura también es ministro de la Perdón de Dios.
Es el hermano puesto para consuelo y fortaleza de todos, puesto para sanar y
restaurar a los caídos en el pecado o en cualquier otro dolor. Esa es su
vocación.
Esto es apasionante y enorme. No bastan las fuerzas humanas.
Por eso hay que rezar por ellos. Pero no basta eso, las familias deben estar
disponibles a que el Señor llame a alguno de sus integrantes al sacerdocio y el
corazón de los jóvenes no debe temer si el Señor les pide que lo sigan en esta
vocación.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
12.
Jesús
muere en la Cruz
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
Jesús, después de una tremenda agonía, muere diciendo todo se ha cumplido (Jn. 19,30). Lo ha
logrado. La batalla decisiva por la humanidad ha sido una victoria, la victoria
de la Cruz. A partir de ese momento no hay pecado que no pueda ser perdonado,
ni hombre que no pueda ser redimido y toda maldad tiene un punto final. El
demonio y la muerte no tienen la última palabra en la historia de la humanidad.
Han sido vencidos para siempre.
Todos nosotros participamos de este triunfo, porque hemos
sido injertados al árbol de la Cruz, a Cristo Redentor. Todos tenemos
esperanza…
Desde la Cruz Salvadora de Jesús todas nuestras vidas,
nuestros dolores y nuestras muertes tienen un sentido. No existen vidas en
vano, no hay muertes inútiles. Siempre que nos asociemos a Cristo crucificado
por la fe, las buenas obras y la conversión de vida, la existencia del más
insignificante, del más desconocido de nosotros cobra una importancia única.
Por cada uno de nosotros se ha derramado la Sangre de Dios, se ha ofrecido enteramente
el Cuerpo de Jesús al Padre.
Incluso aquellos que piensen que son un fracaso rotundo, en
la Cruz Redentora pueden encontrar y dar una orientación a toda su vida. Pueden
reinterpretar aquello que les pasó y pueden emprender lo que todavía queda por hacer.
Desde la Cruz de Cristo nada está perdido, a menos que se rechacen brazos
abiertos del crucificado. No desperdiciemos ni despreciemos este abrazo
ofrecido a todos.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
13.
Jesús
es descendido de la Cruz
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
María recibe en su regazo el cuerpo de Jesús. Es la obra
maestra del amor, tan perfecta que el mal no podrá vencer jamás. Antes de morir
le ha dejado a ella una nueva misión. La vocación de Madre de Dios se ha
convertido vocación de Madre de la humanidad.
Contemplando el cuerpo destrozado de su Hijo, María mira
las vidas destrozadas de nosotros, sus nuevos hijos, los hermanos de Jesús. Ni
las crueles heridas en la carne de Jesús, ni las nuestras le producen asco, ni
rabia, ni decepción, sino compasión y ternura. Las acaricia, las va limpiando
suavemente, las va curando.
Los dulces ojos de María miran el Cuerpo de Cristo, miran
al Cielo y claman entre lágrimas de Madre. Claman a Dios misericordia para los
pecadores y a los pecadores, conversión de vida.
¿A qué nos llaman esos dulces ojos de madre? ¿Qué nos
piden? Eso que nos inspiran también forma parte de nuestra vocación.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
14.
Jesús
es sepultado
Guía: Te adoramos, Cristo,
y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa
Cruz redimiste al mundo
El Cuerpo de Jesús es sepultado en una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado
(Jn19, 41) Para sus amigos aquí terminaban los sueños y las ilusiones de Cristo,
aquí acababan sus luchas y su preferencia por los pobres, los sufrientes y los
pecadores. Todo había sido una fantasía.
Así razonamos también nosotros en nuestros velorios y
sepelios. Como hombres sin esperanza ni fe, nos resignamos a que todo ha sido
en vano.
María Santísima contempla todo en doloroso silencio,
pero no entrega la vida y la muerte de su Hijo al sinsentido. Ella lo escuchó
hablar de una Resurrección al tercer día y espera en esa promesa. Está segura que
Cristo la cumplirá. Para Ella y para todo creyente nuestras vidas no van a
parar al vacío. Porque más allá de haber sido consagrados, o sacerdotes, o
laicos, todos tenemos la vocación a la gloria del Cielo. Más todavía, estamos
llamados a resucitar en Cristo Jesús al fin de los tiempos. La Resurrección es nuestra
gran y última vocación.
Por eso, más allá de conseguir o no nuestros objetivos
en la tierra habremos de preocuparnos de entrar en el Reino de Dios. Para eso
son necesarios actitudes, gestos, comportamientos y una mentalidad en sintonía
con el Evangelio. Si no es así, esta vocación a la eternidad puede quedar frustrada;
eso es el infierno. Y Dios no nos quiere allí, precisamente para que no
terminemos así nos ha enviado a su Hijo para salvarnos en la Cruz.
Guía:
Madre llena de aflicción
Todos:
De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón
Padre Nuestro
Rezamos por la persona e intenciones del Santo Padre:
Padrenuestro, Ave María y Gloria
P Flavio Quiroga
ORACIÓN
POR EL AÑO VOCACIONAL DE LA PRELATURA DE CAFAYATE
Padre Bondadoso que por acción del Espíritu Santo
inspiras muchísimas formas de seguir a Jesús, te pedimos descubrir cada una de
nuestras vidas como un llamado de tu parte; que interpretemos nuestras
capacidades como dones tuyos para servir en nuestras comunidades y que lo
hagamos con humildad, servicialidad y gratuidad.
María Santísima, Madre del Rosario, Madre de la
Iglesia, intercede para que en todas nuestras parroquias se despierten las
vocaciones sacerdotales, consagradas, laicales y matrimoniales. Que, como tus
hijos, siempre encontremos en ti la fortaleza y perseverancia para donarnos.
Amén
miércoles, 29 de marzo de 2017
Planta solar cabreria
Obra concluida.
Felicidades a la Comunidad de Cabrearía y a todos instituciones y personas concretas que con sus aportes y desde diferentes lugares lograron que se pueda realizar esta gran obra de bien, en nuestra Prelatura.
Gracias .....
Felicidades a la Comunidad de Cabrearía y a todos instituciones y personas concretas que con sus aportes y desde diferentes lugares lograron que se pueda realizar esta gran obra de bien, en nuestra Prelatura.
Gracias .....
martes, 21 de marzo de 2017
ORACIÓN POR EL AÑO VOCACIONAL DE LA PRELATURA DE CAFAYATE
Padre Bondadoso que por acción del Espíritu Santo inspiras muchísimas formas de seguir a Jesús, te pedimos descubrir cada una de nuestras vidas como un llamado de tu parte; que interpretemos nuestras capacidades como dones tuyos para servir en nuestras comunidades y que lo hagamos con humildad, servicialidad y gratuidad.
María Santísima, Madre del Rosario, Madre de la Iglesia, intercede para que en todas nuestras parroquia se despierten las vocaciones sacerdotales, consagradas, laicales y matrimoniales. Que, como tus hijos, siempre encontremos en ti la fortaleza y perseverancia para donarnos. Amén
domingo, 19 de marzo de 2017
Inauguramos el año vocacional 2017
La vocación al amor asume para cada uno una forma concreta en al vida cotidiana a través de una serie de opciones que articulan estado de vida (matrimonio, ministerio ordenado, vida consagrada, etc.) profesión, modalidad de compromiso social y político, estilo de vida, gestión del tiempo y del dinero, etc. Asumidas o parecidas, conscientes o inconscientes, se trata de elecciones de las que nadie puede eximirse. El propósito del discernimiento vocacional es el descubrir cómo transformarlas, a la luz de la fe, en pasos hacia la plenitud de la alegría a la que todos estamos llamados
(Doc. preparatorio de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, introducción.)
Este año, en nuestra prelatura nos centramos en la vocación del cristiano.
Te invitamos a participar activamente en el. Todos somos llamados a servir.
jueves, 16 de marzo de 2017
San José Gabriel del Rosario Brochero
Hoy 16 de marzo celebramos por primera vez la fiesta litúrgica de San
José Gabriel del Rosario Brochero, patrono del clero argentino. Oración
Señor y Dios nuestro, de quien procede todo don perfecto: tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario, presbítero, por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concede que siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado, sean siempre tus fieles discípulos misioneros del Evangelio. Te rogamos , San José del Rosario Brochero intercedas junto a María Santísima especialmente por nuestro Obispo José Demetrio y nuestros sacerdotes: Walther, Roberto, José, Flavio, Julio, Juan, Antonio, Pablo, Gerardo, Claudio y todos los que trabajaron incansablmente y dejando el corazón y la vida en nuestras Prelatura de Cafayate, te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amén.
lunes, 6 de marzo de 2017
Marzo
Te invitamos a que escuches el evengelio de hoy, sigue el vínculo.
http://ar.ivoox.com/es/una-lectura-orante-evangelio-mt-25-audios-mp3_rf_17360669_1.html
http://ar.ivoox.com/es/una-lectura-orante-evangelio-mt-25-audios-mp3_rf_17360669_1.html
jueves, 9 de febrero de 2017
Santa María, 2 de febrero de 2017
Malaquías 3, 1-4; Salmo 23; Hebreos 2, 14-18; Lucas 2, 22-32
Dos viejitos en el templo, Simeón y Ana. Es la escena que nos presenta el Evangelio.
Acudían todos los días, casi se pasaban la vida ahí. Hace años que esperaban… Llegó
el tiempo. De entre la gente que transitaba en ese momento por el templo, solamente
ellos se dieron cuenta…
SIMEÓN era un varón «justo y piadoso», que «esperaba el consuelo de Israel»…
«Justo» es quien hace justicia. La JUSTICIA es en su raíz reconocimiento de lo que se es
y agradecimiento a quien nos ha concedido ser lo que somos. ¡Somos HIJOS de Dios!,
su IMAGEN: lo que somos por gracia de Dios lo somos. Quien se reconoce así confía en
el que le ha dado la vida y adhiere su persona a esta Buena Noticia. Por eso mide su
actuar desde la bondad amorosa de Dios. El justo vive porque «Dios es fiel» (Habacuc
2, 1-4), no nos abandona, le interesamos, NOS AMA, quiere que lo amemos, ama que lo
queramos...
Dios, además, nos tiene «piedad» (Isaías 30, 18), SE ACUERDA de nosotros, nos favorece,
nos tiene en cuenta, se comunica. A nosotros, que somos su imagen, nos corresponde
ser un poquito como Él, ASEMEJARNOS lo más posible...
Simeón «esperaba el consuelo de Israel». La ESPERANZA se fundamenta en la memoria
de todo lo que Dios ha hecho por nosotros (Romanos 5, 1-2). Nos hace formar parte de
su pueblo, nos ofrece su casa, no nos deja en la intemperie. Y es también nuestro
CONSUELO en la aflicción (Salmo 119, 50).
Simeón ha entendido esto. Precisamente su nombre significa «el que sabe escuchar».
ANA era «profetisa». Profeta es quien proclama –dice en voz alta- lo que Dios le
manifiesta. Ana es mensajera, enviada, misionera, APÓSTOL. Su nombre significa
«compadecida», aquella de quien Dios se ha acordado y ha tenido en cuenta.
De Simeón -el varón justo y piadoso- y Ana – la profetisa- se pueden decir las palabras
del profeta Malaquías: preparan el CAMINO de quien entra en el templo para proclamar
«el día del Señor». DÍA que se anuncia como «fuego del fundidor», «lejía de los
lavanderos». Él «se sentará para FUNDIR Y PURIFICAR», como se depura el oro, como se limpia la plata. Y los purificados «serán para el Señor los que presentan la ofrenda
conforme a la justicia».
Simeón y Ana, dos viejitos SABIOS, verdaderamente «ANCIANOS»: quienes van «delante»
porque son de «antes», quienes no se quedan atrás, en el pasado, sino que miran el
presente con confianza, el futuro con esperanza.
Justos, piadosos, profetas que RECONOCIERON a María y José acercándose al templo
con Jesús. De entre la gente que transitaba en ese momento por el templo, solamente
ellos se dieron cuenta… María y José, que solamente podían hacer la OFRENDA DE LOS
POBRES: «un par de tórtolas o de pichones de paloma». No tenían para un cordero ni
una ofrenda más ostentosa. Lo que importaba era la vida que ofrecían: JESÚS.
¿QUÉ significa para mí hoy, ahora y aquí, la contemplación de esta escena? Dos
ancianos, un varón con su esposa que acuden a presentar a su primogénito al Señor
en el templo de Jerusalén para cumplir la Ley. Ellos lo hicieron para dar GRACIAS a
Dios POR LA VIDA, vencedora de la muerte que rondaba el parto, que no pudo ni con la
mujer ni con el niño, y que ha de ser desterrada de la vida. Por eso es «fiesta de la
purificación».
En mí QUÉ pueden más, ¿las obras que traen vida o las obras que traen muerte? ¿DE
qué tendré que ser purificado? ¿Tendremos que serlo nosotros, personal y
comunitariamente?
La escena de Simeón y Ana muestra que este MESÍAS humilde y sencillo, presentado
modestamente en el templo cuarenta días después de haber nacido, no quiere entre
sus seguidores a cualquiera.
- Las personas INDIFERENTES ante la suerte de los demás, engreídas, soberbias,
chismosas, falsas, dañinas, mentirosas… no sirven para su Reino.
- Él «no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham…
a hacerse SEMEJANTE en todo a sus hermanos…», dice la Carta a los Hebreos.
- Él quiere gente que se IMPLIQUE en hacer progresar la vida, en disipar con su
luz las oscuridades de la muerte.
Para ello es necesario APRENDER A ESPERAR, como Ana y Simeón. Pacientes, ¡toda una
vida sin perder la esperanza!, sin dejarse embarrar la existencia por el desánimo, sin
fijarse demasiado en los malos, reconociendo a los buenos, manteniendo la gracia de
la generosidad, sin intereses egoístas.
¿SEREMOS nosotros del grupo que, como Ana y Simeón, espera en el Señor? ¿CAPACES
de reconocerlo como se presenta, sencillo, hijo de una familia humilde? ¿O
esperaremos otro mesías que Jesús? ¿Lo reconoceremos en los «PEQUEÑOS» hermanos
suyos con quienes se identifica? ¿Nos preocuparemos por ellos? ¿Nos interesan?
En este tiempo de fiesta y vacaciones, ¿SABEMOS de quienes no tienen ni fiesta ni
vacación? ¿Qué pasa con nuestros ENFERMOS, que tienen que irse lejos para atender la
precariedad de su salud? ¿Podremos tener entre nosotros la inversión debida y la
ATENCIÓN correspondiente? ¿O nos interesarán más otras cosas? ¿Nos PREOCUPARÁ más una llamativa cartelera de festival que los recursos destinados para la sanidad, la
educación, la vivienda, el cuidado de nuestros ancianos, el agua para beber y regar, el
cultivo de nuestros campos, la forestación de nuestros desmontes, el cuidado de la
tierra?
¿Tendrán más CABIDA entre nosotros el negocio de la diversión que la salud pública,
los anticonceptivos que la educación sexual, el presevativo que el tratamiento
adecuado de las enfermedades?
¿Y nuestros ancianos? ¿Les atendemos como corresponde? ¿Les escuchamos? ¿Les
acompañamos? Porque ellos son «nuestros» y nosotros somos «suyos»…
¿
Y nuestros niños? ¿Somos los grandes verdaderamente «adultos», es decir, crecidos
en años y madurez, en entendimiento y discernimiento, para que no eludamos nuestra
responsabilidad en su educación? Porque ellos son «nuestros» y nosotros somos
«suyos»…
¿Y nuestros adolescentes? ¿Les estaremos cercanos para que podamos echarles una
mano? Porque ellos son «nuestros» y nosotros somos «suyos»…
¿Y nuestros jóvenes? ¿Y las consumiciones en los bailes? ¿Y el contenido de los
tragos? ¿Y las pastillas? ¿Y la marihuana? ¿Y la cocaína? Porque ellos son «nuestros»
y nosotros somos «suyos»…
¿Estaremos como IGLESIA a la escucha del Señor y le pediremos su luz para entender
la Buena Noticia, comprender nuestro mundo, querer a las personas? NOSOTROS,
quienes estamos de este lado del altar, Y las autoridades que ocupan las primeras
sillas en esta celebración, Y los papás y las mamás, Y las personas que se dedican a la
docencia, Y las fuerzas de seguridad del Estado (locales, provinciales, nacionales), Y
las amas de casa, Y los trabajadores, Y los empresarios, Y los desempleados… Porque
nosotros somos «suyos» y ellos son «nuestros»…
¿Y ustedes, adolescentes y jóvenes, a quienes con frecuencia se les QUEMA la vida por
la frenética velocidad de «ir a no se sabe dónde ni para qué», gente buena, con valores
hermosos, con posibilidades inmensas… a quienes intereses ajenos e insensateces
propias ponen en RIESGO de echar a perder lo mejor de cada uno? Porque hay gente
que les quiere, que se alegran de sus éxitos, que les acompañan en sus fracasos, que
les duelen sus extravíos, para quienes el mundo no sería igual si ustedes no
estuvieran… Porque ellos son «de ustedes» y ustedes son «de ellos»…
En nuestra Iglesia de la Prelatura proponemos para este 2017 un AÑO VOCACIONAL. Un
tiempo pastoral dedicado a orar, reflexionar y discernir el LLAMADO que Dios nos hace
a su seguimiento (somos «discípulos» de Jesús) y la misión que nos encomienda
(somos sus «apóstoles») como ministerio («servicio») en su Iglesia.
Proponemos PROMOVER una «cultura vocacional» al estilo de Jesús de Nazaret. Por
cultura vocacional entendemos el propósito de CULTIVAR entre nosotros un ambiente de
fe que proponga:
- Que estamos en el mundo por voluntad de Dios y vivimos por PROVIDENCIA suya, no
por accidente ni por casualidad, no por azar ni abandonados a la arbitrariedad. La
vida es SAGRADA, no se debe desperdiciar ni manipular…
- Que Dios nos ha otorgado una serie de dones para el enriquecimiento de la
COMUNIDAD («carismas») y que hemos de encarnar en servicios concretos
(«ministerios»).
- Que estamos llamados a cultivar nuestra fe desde VALORES como el servicio, la
humildad, la gratuidad.
Simeón y Ana, dos ancianos «sabios», que DEGUSTARON en la vida el mejor de los
sabores: reconocer sencillamente al Mesías humilde. Justos, piadosos, profetas que
supieron ver a María y José acercándose al templo con Jesús. Y que solamente podían
hacer la OFRENDA DE LOS POBRES: «un par de tórtolas o de pichones de paloma». No
tenían para un cordero ni una ofrenda más ostentosa. Pero lo que importaba era la
vida que se ofrecía: JESÚS.
UN DETALLE INTERESANTE: Jesús viene al templo… El templo solamente cumple su
función si en él está Jesús. Nuestra Iglesia solamente es fiel a Evangelio si en ella está
Jesús, si tiene más cabida su BUENA NOTICIA que nuestras malas intenciones, su
GENEROSIDAD que nuestras mezquindades, su BONDAD que nuestras maldades, su
JUSTICIA que nuestros rencores, su HUMILDAD que nuestras soberbias, su SENCILLEZ
que nuestras arrogancias, su POBREZA que nuestras riquezas, su AMOR que nuestros
egoísmos…
¿Qué le OFRECEREMOS nosotros al Mesías que habita en el templo de nuestros
corazones y en este templo santamariano dedicado a su Madre, Virgen de la
Candelaria? ¿Nuestras cosas o nuestro CORAZÓN? Porque si algo parece claro es que a
Dios no se lo compra. Por eso tampoco se ha de comprar ni vender la dignidad de
ninguno de sus hijos.
Este año 2017 será, además, año electoral. Hagamos que la POLÍTICA cumpla entre
nosotros su misión: articular las diferencias según un proyecto común. ¡Dignifiquemos
su nombre! Hermanos SANTAMARIANOS Y VALLISTOS, de Yokavil y Calchaquí, habitantes
de este hermoso «valle fértil», ciudadanos de una sociedad con raíces ancestrales,
curtidos por generaciones en el trabajo y la generosidad, en el respeto de las
tradiciones, en el cuidado de la vida, en la siembra de esta cultura:
- Que no nos separen los sectarismos partidistas, formemos COMUNIDAD, seamos
pueblo, hagamos campaña por el bien, la verdad, la justicia, la honestidad, el
amor…
- Que nadie manipule la vida de nadie, que no se compre ni se venda la dignidad,
que se RESPETE la condición de los más pequeños, que en verdad sea Dios
nuestra riqueza y las personas el más grandioso PATRIMONIO de nuestro
pueblo…
Dos viejitos en el templo, SIMEÓN Y ANA. Es la escena que nos presenta el Evangelio.
De entre la gente que transitaba en ese momento por el templo, solamente ellos se
dieron cuenta. ¿Lo RECONOCERÉ yo? ¿Y usted? ¿Y nosotros?
Que la luz de la CANDELA de nuestra Madre –hermosa y morena- nos ilumine:
- Que no cerremos los ojos;
- Que podamos ver claro el horizonte, con esperanza, con justicia, con piedad.
Amén.
P. José Demetrio Jiménez, OSA Obispo Prelado – Prelatura de Cafayate
martes, 17 de enero de 2017
Carta del Papa a los jóvenes con ocasión de la presentación del Documento Preparatorio de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
Queridos jóvenes,
Tengo
el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará
el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el
discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de
la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta
el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una "guía” para este
camino.
Me vienen a la memoria las palabras que
Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa
de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras
están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que
los invita a "salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero
prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los
acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón
de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
Cuando
Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le
pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte
provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva.
Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y
fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las
periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la
expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación,
de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están
sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la
tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo
de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
Deseo
también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos
que le preguntaban: «Rabbí [...] ¿dónde vives?». Él les respondió:
«Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y
los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos
jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en
camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen
reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da
cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida
en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender
un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en
la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la
precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su
mano para levantarlos.
En Cracovia, durante la
apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté
varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron
juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón
joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura
del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia.
¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando
adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven
edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo,
que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
Un
mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean
cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les
sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les
pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a
la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así
como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito
de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los
pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los
jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor
revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
Así,
también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos
queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los
proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha
dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la
alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
Con paternal afecto,
FRANCISCO
Vaticano, 13 de enero de 2017
Fuente:
http://www.romereports.com/2017/01/14/carta-del-papa-francisco-a-los-jovenes
documento preoparatorio - Los jovenes la fe y el discernimiento vocacional
documento preoparatorio - Los jovenes la fe y el discernimiento vocacional
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